Psicología Cardíaca Manejar las emociones puede salvar tu corazón CasaFen - Photo by Nick Fewings on Unsplash

Psicología Cardíaca: Manejar las emociones puede salvar tu corazón

Solemos pensar que el corazón y el cerebro están completamente separados uno del otro. Mal que mal, ambos órganos están situados en regiones distintas del cuerpo y la Cardiología y la Neurología son especialidades separadas y con muy distinto enfoque. Sin embargo, ambos órganos están íntimamente conectados y cuando una emoción incide negativamente en tu cerebro, el corazón también se afecta.

corazón

Existen 2 tipos de estrés que impactan en el cerebro. El estrés “bueno”, también llamado eu-estrés, que ayuda a enfocar tu atención y te brinda concentración para realizar alguna tarea y el estrés “malo” (dis-tres), que por el contrario, puede ser tan severo y dañino que puede llegar a provocarte todo tipo de enfermedades, entre ellas, enfermedades cardiovasculares.

El impacto negativo de las emociones cuando tienes un corazón previamente vulnerable

En el caso de las personas que tienen alguna enfermedad coronaria (obstrucción de las arterias que llevan la sangre al músculo cardiaco), su corazón podría estar deprivado de oxígeno, lo cual se denomina isquemia miocárdica y está presente en el 30 al 50% de todos los pacientes con enfermedad coronaria. Esta isquemia miocárdica se puede exacerbar con el estrés emocional, generando graves consecuencias para el funcionamiento óptimo del corazón, llegando incluso a provocar un infarto cardiaco.

Es más, si tienes cualquier tipo de enfermedad cardiaca, cualquier emoción intensa (miedo, rabia, ira, pena u otra) puede causar severos trastornos, tanto en el ritmo cardiaco, como en el funcionamiento global del corazón, llegando incluso a provocar la muerte.

Tan conectadas están las emociones con el corazón, que se ha visto que pacientes diagnosticados con alguna enfermedad cardiaca reciente y que luego se deprimen, aumentan el riesgo de presentar algún evento cardiovascular adverso durante ese mismo año debido a la propia depresión.

El impacto negativo de las emociones cuando tienes un corazón sano

Por supuesto que el estrés puede tener grandes efectos en el corazón a pesar de tener un corazón sano.

Estudios recientes han mostrado en forma categórica que pacientes sin enfermedad cardiaca previa sometidos a estrés, ansiedad y depresión, presentan cambios electrocardiográficos que indican deprivación de oxígeno y alteraciones del ritmo cardiaco.

Llama la atención que los pacientes con depresión mayor, sin enfermedad cardiaca previa, presentan el doble de riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares que personas sanas.

Psicología cardiaca: aprendiendo a manejar las emociones por tu salud cardiovascular

Es importante aprender a controlar y manejar de forma óptima las emociones, la impulsividad y las preocupaciones, no solo por el hecho que te vas a sentir mejor y preocupar menos, sino porque vas a estresar menos a tu corazón y a los demás órganos de tu cuerpo.

Esto aplica a toda la gama de estresores, desde un corto episodio de crisis de pánico hasta vivir una catástrofe natural como un terremoto.

Por todas las razones expuestas hasta aquí, se hace más necesario que nunca una nueva forma de relacionarnos con nuestras emociones y pensamientos, para preservar nuestro corazón sano. Esta nueva corriente se denomina Psicología cardiaca y está obteniendo un creciente interés, tanto por los científicos como por los médicos.

Realmente se puede aprender a manejar mejor las emociones, cambiando nuestros patrones de respuesta habitual frente a los estresores. Con ello modificamos nuestro cerebro y ganamos salud cardiovascular en el proceso.

Aquí algunas maneras para empezar:

1. Busca ayuda profesional AHORA: no ignores más el estrés, la ansiedad, la depresión, el exceso de preocupaciones, la irritabilidad, los ataques de impulsividad que no puedes controlar y busca ayuda profesional.

Un tratamiento integral, bien llevado, puede reducir los síntomas y mejorar tu estado emocional y, por ende, proteger tu cerebro y corazón, así como el resto de las células de tu cuerpo. Está demostrado hace muchos años que el estrés crónico provoca todo tipo de enfermedades, incluso enfermedades mortales como el Cáncer o Infartos cardiacos.

2. Terapia en Psicología cardiaca: aparte del tratamiento psiquiátrico-psicológico convencional y el ejercicio físico, existe una gama de terapias efectivas que deben ser consideradas.

  • Programa de Educación Psicoemocional
  • Mindfulness
  • Meditación
  • Programas de Manejo del Estrés
  • Biofeedback
  • Técnicas de relajación

3. Ejercicio físico: el ejercicio físico realizado de manera adecuada puede ayudar a tener un corazón y un cerebro saludable.

Por ejemplo, estudios recientes han demostrado que el ejercicio aeróbico, ayuda a mejorar la agilidad mental, haciendo que pienses en forma más rápida y flexible. Incluso adultos mayores frágiles aumentan su capacidad cognitiva y su bienestar psicoemocional global ejercitando 1 hora 3 veces por semana.

Todos estos tipos de ejercicio aeróbico: caminar, trotar, ciclismo, natación, jardinear y bailar, han demostrado reducir la ansiedad y la depresión, además de mejorar la autoestima. Estos efectos se atribuyen al aumento en la circulación sanguínea cerebral y al hecho que el ejercicio puede incrementar la habilidad del cerebro para reaccionar frente al estrés.

Escrito por Dr. Carlos Rau Moreno

Medicina Interna Integral

Artículo basado en publicación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.