Fabiola Ledesma

Fabiola Ledesma - CasaFen

Kinesióloga, Universidad Mayor

Licenciada en Psicología, Universidad San Sebastián

Terapeuta Biodinámica Craneosacral, Instituto Biodinámica Craneosacral de Chile (IBCC)

Talleres de Entorno Prenatal y Nacimiento y de Vínculo y Apego Saludable, IBCC

Postgrado Los Procesos de Ignición: Concepción, Corazón, Nacimiento y Sistema Nervioso Autónomo. IBCC

Formación nivel inicial, medio y avanzado en Experiencia Somática, nivel inicial en Terapia Sensorio Motriz y actualmente cursando Compassionate Inquiry.

Doula, Escuela Transformarse en Doula de Mahi Barahona

Facilitadora de Círculos de Paz, por Duccis Collective (México)

Diplomada en "Parentalidad para el Desarrollo: Estrategias Ecosistémicas para la

Evaluación e Intervención en Promoción de Competencias Parentales"

Diplomada en Biología Cultural, Escuela Matriztica

A los 9 años mi papá me llevó a una sesión de Rolfing para tratar la escoliosis de mi espalda con una gran amiga suya, kinesióloga. En plena sesión, cuando cuando ella contactó mi pecho, una profunda pena se liberó hacia la superficie, me acuerdo de mi asombro, porque no podía parar de llorar de la tristeza que había emergido y de que alguien hubiera podido notar de alguna manera, que eso estaba ocupando un lugar en mí, me sentí vista y reconocida.

Desde ese día, que para mí fue muy impactante, creo que se estableció el profundo interés que siento por el cuerpo y su relación con nuestras emociones. Algo en mí empezó a comprender al cuerpo humano como un territorio configurado no sólo por órganos, tejidos y huesos, sino por la huella somática que dejan en él nuestras emociones, pensamientos, vínculos y relaciones, la historia de todo lo que nos pasa y la cultura que nos rodea, como si todo eso ocupara un espacio también dentro nuestro, manifestándose en memorias, sentires y los haceres que muchas veces determina.

Desde ese entonces es que he intentado comprender el cuerpo humano a través de diversas expresiones, prácticas y técnicas, el estudio de mi profesión y sobre todo de técnicas enfocadas a la resolución de trauma desde un enfoque somático. Todos estos enfoques han expandido mi comprensión para abordar el trabajo con el cuerpo y me han ayudado a corroborar que este es un aspecto que, cuando se incorpora en los enfoques terapéuticos, tiene beneficios exponenciales porque el cuerpo es el hogar más fundamental que habitamos.

Considero a la Terapia Biodinámica Craneosacral (TBC) como una forma muy efectiva para trabajar con los registros que deja nuestra historia a nivel corporal, muy respetuosa de los ritmos de cada uno y de cada cuerpo, porque nos permite ir profundizando sesión tras sesión en nosotros mismos, adentrándonos en las capas que componen a nuestra corporalidad.

Además, la TBC nos permite enlentecer el frenesí en el que a veces cae nuestro sistema nervioso, descongelarlo cuando ha enfrentado situaciones muy difíciles que nos conectan con la sensación e idea de no tener recursos para enfrentarlas y, sobre todo, sentirnos presentes con recursos potentes para estar en el aquí y ahora, porque fomenta el desarrollo y conexión con la interocepción, esa capacidad que tenemos los seres humanos de sentirnos por dentro.

La mayor parte del tiempo, lo que sentimos son las sensaciones incómodas que provienen del estrés y nuestras historias traumáticas, y no tenemos acceso a tomar conciencia de las sensaciones de bienestar que nos habitan y construyen al mismo tiempo. Al fomentar la autorregulación de nuestros sentires y emociones a través de un proceso de corregulación, la TBC nos invita a sentirnos desde un lugar seguro, cálido y contenido, ayudándonos a conectar con nosotros mismos, no desde lo deficitario, sino desde la salud y los recursos internos que se despliegan en cada sesión que hacemos.