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Los ojos, eje conector de cabeza, cuello y columna para habitar el espacio.

Valor: 40.000 pesos

  • *Consulta por Cupos con aporte voluntario

  • *Si realizas más de un taller de Feldenkrais, el segundo taller parte con un descuento de $10.000 sobre el valor original y si tomas otro se irá descontando $5000 cada vez.

Facilita: Ana Carvajal 

Inscripciones: ana.carvajal@stgofeldenkrais.com

Lunes 20 de noviembre de 15.00 a 18.00, en CasaFen.

En esta oportunidad haremos un trabajo enfocado en el movimiento de los ojos, uno de los más complejos del reino animal (y de los seres humanos), que no solo involucra los globos oculares y sus cuencas, sino que implica sofisticadas interacciones y conexiones a nivel esqueletal; a nivel del cráneo y las vértebras, y desde ahí con todo el esqueleto. Una función clave que nos permite comprender, movernos, habitar el espacio y dormir.

Este taller NO tiene como objetivo mejorar las afecciones que puedas tener en la vista, pero te aseguro que te permitirá una conexión más clara, calma y eficiente de toda la parte superior de tu cuerpo, lo que impactará positivamente en tus movimientos, pensamientos, imaginación y sueño

Esto, pues VER es una actividad sensorial y motora, en la que el movimiento de los ojos debe coordinarse de una manera muy precisa con el resto del cuerpo, y comprenderlo, es un acto de autoconciencia fundamental. De eso se trata este taller del Método Feldenkrais, donde solo una parte está dedicada a mover los ojos en sí, pues también trabajaremos en hacer conscientes las delicadas coordinaciones -a veces imperceptibles, pero del todo fundamentales para poder comprender el entorno y el movimiento propio- que se dan entre ojos, cabeza y columna.

Al respecto, les dejo esta cita de Moshe Feldenkrais que creo que puede ser ilustradora:

Si al estar de pie escucho un ruido o veo algo interesante y pongo atención ¿puedo sentir lo que pasa en mi cuerpo? Estamos tan acostumbrados a hacerlo sin pensar que nadie lo nota. Pero, ocurre que un lado se vuelve fuerte, rígido y su tono se incrementa; mientras que el otro lado está completamente flexible. Lo que ocurre es que el movimiento de la cabeza distribuye inmediatamente el tono de los músculos de tal forma que ahora puedo girar en dirección del peligro, la mujer, la comida, o lo que sea que haya llamado mi atención. Así que, esto es lo que el profesor Magnus, un holandés de Utrecht, descubrió: los reflejos tónicos de los ojos, los reflejos tónicos del cuello y los reflejos de enderezamiento de los ojos y del cuello […] se organizan para permitirte girar en la dirección que has elegido. (1974)

Feldenkrais se refiere al fisiólogo y profesor Rudolph Magnus, quien experimentó junto al neurofisiólogo Charles Sherrington los reflejos posturales. Sus hallazgos influyeron tanto al Método Feldenkrais como a la Técnica Alexander.

Respecto al trabajo de Magnus, les dejo esta cita:

El trabajo de Magnus proporcionó gran cantidad de información más detallada sobre la manera en que los ojos ejercen tal control sobre el resto de la musculatura corporal. Por ejemplo, sus experimentos mostraron cómo la desviación de los ojos hacia la derecha deduce los reflejos ópticos de enderezamiento que estimulan a los músculos del cuello para que giren la cabeza en la dirección de la mirada. El cuello se gira ahora con respecto al torso y deduce la cascada de reflejos por la totalidad del cuerpo discutidos antes, lo que lleva a la pelvis, piernas y pies a alinearse con la mirada. En el animal que funciona normalmente, en el que los ojos están moviéndose alrededor rápida y constantemente, tales cadenas de reflejos, solapándose y contrarrestándose entre sí, están teniendo lugar constantemente.

Puede hacerse una idea de la influencia de los ojos sobre el resto de la musculatura estando de pie enderezado y relajado, adoptando la posición primaria de los ojos, manteniendo la cabeza quieta y prestando mucha atención a lo que tiene lugar en la musculatura de todo el cuerpo cuando se desvía la dirección de la mirada. Queda claro que simplemente el mover los ojos en sus cuencas prepara a los músculos para las reacciones reflejas por el resto del cuerpo requeridas para alinear el cuerpo con la mirada. Es digno de atención que esto ocurre independientemente de si los ojos están abiertos o cerrados. (Foley, 2013, pág. 21)

Al observar todas estas reflexiones, me surge la inquietud: ¿Puedes imaginar lo nocivo que es que estemos muchas horas frente al computador o nuestros celulares recibiendo información unidireccional con mucha luz y sentados de maneras incómodas, desconectados del entorno por la vía de la captura de la visión en una pantalla minúscula?

Al respecto, quería transmitirles mi experiencia realizando ejercicios del Método enfocados en los ojos, de lo cual hay abundante material. Cuando he hecho estas prácticas, el impacto principal que percibí fue que pude identificar cuando mi mirada estaba haciendo foco y cuando, por el contrario, se volvía más amplia, lo que estaba íntimamente conectado con todo mi cuerpo. De este modo, es muy probable que luego del taller te sientas con una sensación de fluidez al caminar y girar, más arraigo en tus pies y descanses mejor por la noche.

El taller está dirigido a todos quienes necesiten de un momento de bienestar y autocuidado, y en especial a quienes sienten dolor en el cuello, cansancio en los ojos y dificultad para dormir.

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Finalmente, les quiero dejar una reflexión acerca de algo de Netflix que vi recientemente; La maravillosa historia de Henry Sugar, un corto de Wes Anderson, basado en el cuento homónimo de Roald Dahl, que cuenta sobre un millonario que aprende una técnica para poder ver sin usar sus ojos. Esto, por supuesto, contado desde el mundo audiovisual de Anderson, que es detallista en la construcción de imágenes, colores y objetos, para crear un mundo casi de juguete, preciosista y con elementos teatrales.

Alerta de spoiler, aunque no tanto, pues se menciona bien al principio del corto: La técnica para dominar ver sin los ojos era concentrarse e imaginar un solo objeto por el mayor tiempo posible sin distracciones, para de esa manera alcanzar un grado tal de experticia mediante el cual sería posible ver ese objeto sin tener los ojos abiertos.

Lo curioso es que el corto precisa por parte de la audiencia de una atención visual inmensa. O sea, no es una película o serie más de Netflix, sino que tiene una complejidad que requiere verla con los ojos bien abiertos.

Me conmovió el tema, porque en otras oportunidades he comentado que el trabajo en relación a los ojos del Método Feldenkrais desencadenó en mí muchas reflexiones, al punto que incidió en mi trabajo en la danza, con Háptico, donde plantee al espectador -de cierta forma- que pudiera ver sin usar los ojos, al observar a los bailarines y bailarinas desempeñarse privados de la vista, valiéndose solo del tacto y el oído, que son los sentidos más primarios que tenemos.

Relacionado a estos tema, también he escrito: 

– El sentido háptico en la danza y en Feldenkrais, relacionado con la hegemonía ocular
–  Sobre el taller MOVER los ojos (2022)
–  Improvisar a ciegas – Háptica 
Hapticando, Danza y Feldenkrais 
El placer de moverse sin ver

Bibliografía

Feldenkrais, M. (1974). Seminario de Londres 1974. Lección 8, Conferencia n°1.

Foley, G. (2013). Acerca de la neurofisiología de la Técnica Alexander. 21.

Fecha

20 Nov 2023
¡Caducado!

Hora

3:00 pm - 6:00 pm
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junio 2020
septiembre 2020
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