Las personas mayores: envejecer con derechos

Para vivir con mayor claridad el ser viej@ resulta relevante conocer más a fondo nuestros Derechos y afrontar los 60 años en adelante asumiendo una perspectiva activa, es decir, proveernos de un envejecimiento activo y saludable, gestionando comprometidamente estas etapas de vida así como el envejecimiento propio que nos dan los años. Esto incluye el afrontar las pérdidas vividas, reconocer nuestros saberes, seguir adelante con todos los recursos internos/personales con los que contamos y la posibilidad de tener los apoyos necesarios para nuestro bien-estar en estas etapas. Y con la dignidad que nos merecemos, titulares de derechos a ejercer en todas las dimensiones de nuestra humanidad. Y no ceñirnos, como si fuese una condena, a los estereotipos que nos caricaturizan y nos devalúan como si fuésemos incapaces e incluso inútiles.  

Relevante es aportar en nuestros entornos con la serenidad y el bagaje de lo vivido, en cada nuevo día y ejerciendo nuestra autonomía lo más extendidamente posible, reconociendo que tenemos una expectativa de vida, en nuestro país, de 77 años para los hombres y de 82 años para las mujeres. La muerte no tan lejana, pero presente.

Dicho lo anterior, es importante considerar un par de antecedentes que nos sitúan en el contexto y al tema de fondo, nuestros derechos:
De contexto, el año 2015 se proclama la Convención Interamericana de Protección de Derechos de las Personas Mayores en el seno de la OEA, la que es ratificada en Chile en el año 2017, y que procura, en su aplicación, que se logre ”promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad”.

Segundo elemento de contexto, el reconocimiento del envejecimiento de la población de nuestro país, siendo ya un 17% de la población total, y lo que eso implica en la aplicación de planes y programas públicos, así como la  generación de servicios y acciones que respondan a las necesidades de estas edades en lo social, en la salud, en lo económico, en lo cultural, en nuestro medioambiente.

Y como cuestión de fondo, el resguardo y protección de los siguientes principios, declarados en la mencionada Convención de derechos como personas mayores, tales como la Autonomía  y la independencia, la Participación, la Dignidad, los Cuidados y la Autorrealización. 

Derechos protegidos en la Convención Interamericana de Protección de Derechos de las Personas Mayores

  • Los derechos a la igualdad y no discriminación;
  • A la vida y a la dignidad en la vejez; 
  • A la independencia a y la autonomía; 
  • A la participación e integración comunitaria; 
  • A la seguridad y a una vida sin ningún tipo de violencia; 
  • A no ser sometid@s a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes; 
  • A brindar consentimiento libre e informado en el ámbito de la salud; 
  • Los derechos para personas mayores que reciben cuidados a largo plazo; 
  • A la libertad personal; 
  • A la libertad de expresión y de opinión y de acceso a la información; 
  • A la nacionalidad y a la libertad de circulación; 
  • A la privacidad y a la intimidad; 
  • A la seguridad social; 
  • Al trabajo; 
  • A la cultura; 
  • A la salud; 
  • A la educación; 
  • A la recreación, al esparcimiento y al deporte; 
  • A la propiedad; 
  • A la vivienda; 
  • A un medio ambiente sano; 
  • A la movilidad y accesibilidad personal; 
  • A los derechos políticos; 
  • A reunión y a asociación; 
  • Derechos en situaciones de riesgos y emergencias humanitarias;
  • A igual reconocimiento como persona ante la ley;
  • Y a la justicia.

Como se aprecia, derechos en todos los ámbitos, que el Estado de Chile está obligado a asegurar para millones de personas mayores en sus vidas cotidianas, en cualquier lugar en que se encuentre, considerando sus contextos socioculturales y territoriales y sus requerimientos.

Y como sabemos que no todo es color de rosa, es fundamental considerar las exclusiones, las discriminaciones y las violencias a las que podamos estar expuest@s y cómo nuestras posibles respuestas de aislarnos, o darles espacios de sufrimiento sobredimensionadas, sólo nos hace más vulnerables, daña nuestra psiquis, afecta nuestra salud global (más allá de los deterioros propios del envejecimiento) y se merman las contribuciones a nuestras familias y a nuestras comunidades.

Por todo lo señalado, en lo más personal la tarea entonces es hacer ejercicio de derechos, estar conscientes de quienes somos, participar activamente y acorde a nuestros ritmos y capacidades en aquello que nos motive, acorde a preferencias, intereses y valores, en sintonía con los propósitos y sentidos de nuestras vidas, re-tomando la senda de crecimiento en relación a nuestras vejeces diversas, únicas, trascendentes.

Y para finalizar recordamos a Víctor Frankl y la logoterapia: “la esencia íntima de la existencia humana está en su capacidad de ser responsable… y uno de sus imperativos… a saber: Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar…no hay nada más que pueda estimular el sentido humano de la responsabilidad que esta máxima que invita a imaginar, en primer lugar, que el presente ya es pasado y, en segundo lugar, que se puede modificar y corregir ese pasado: este precepto enfrenta al hombre con su finitud de la vida, así como con la finalidad  de lo que cree de sí mismo y de su vida” (En “El hombre en busca de sentido. Ed. Herder)

Octubre 2021

Ana Caceres
Psicóloga

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